El acontecimiento del año, la gran feria anual había llegado. Elías estaba fascinado, su madre Caroll le había hablado toda su vida de la gran feria y él no podía esperar mas, que niño podría resistirse a la diversión en su forma mas plena, un circo, un parque de diversiones, juegos, payasos, leones y elefantes. La excusa perfecta para encontrarse con Videl, (su nueva compañerita de escuela) de salir con su madre y olvidarse de su impúdica pobreza.
Elías era un chico de 12 años de edad, bien parecido de ojos azul profundos y pelo color castaño, en la escuela era una persona totalmente diferente que en su casa. En su casa era divertido, hiperactivo, ayudaba a su madre y se reían bastante, por el contrario en la escuela era tímido, callado y extrovertido.
Pero Videl fue la primera que hablo con él, la primera después de su madre y se hicieron amigos, los mejores amigos. Era una niña de 10 años con un impresionante pelo negro lacio y unos grandes y redondos ojos color miel.
Caroll (haciendo un gran esfuerzo debido a su mísero salario) le compro ropa nueva y se la dejo encima de su cama, sus zapatos recién lustrados, su camisa negra, su chaleco gris, la boina y pantaloncitos cortos haciendo juego. Y así salieron los dos rumbo a la feria, felices y campantes sin saber lo que les esperaba, quizás la peor noticia que uno podría recibir. Una ves en la feria, Carol pagó las entradas las cuales permitían el ingreso a casi todos los juegos, luego Elías se encontró con Videl y se perdieron entre la muchedumbre corriendo de la mano, riendo y hablando exaltados, era el mejor momento de sus cortas vidas, jugaron en todos los juegos que pudieron y luego comieron manzanas acarameladas con pochoclos, (claro que invitó Videl, que era de una familia adinerada) pero cuando Videl recibió el vuelto, el vendedor torpemente dejó caer una moneda que rodó increíblemente unos cuantos metros y antes de detenerse giro repentinamente hacia la derecha a una zona mas oscura de la feria, cuando Elías se inclinó para recogerla, levantó la mirada y no pudo creer lo que sus ojos veían. Un cartel levemente iluminado que decía: “Gran Oráculo de la muerte”. No pudieron evitar su curiosidad y entraron, el Oráculo era un hombre insignificante, ridículamente vestido con un sombrero arabesco y una gran bola de cristal enfrente suyo, ya estaban por darse la vuelta e irse cuando el hombre dijo:
-no se guíen por mi apariencia Elías y Videl, (quedaron boquiabiertos, creyeron que era alguna clase de truco) mi nombre es Badooc y soy un Gurú, hombre sagrado en mi tierra y veo claramente el día en que morirán, les gustaría saber?
-no, dijo Elías. Pero Videl si quería saber y le dijo: si yo quiero saber, pero no tengo mucho dinero y además necesito alguna prueba para saber si no estoy tirando mi dinero.
-me basta con la moneda que los trajo rodando hasta aquí, la pregunta es, si esa prueba te basta a ti.
Videl quedó sorprendida pero algo desconfiada, en cambio Elías que tenía la moneda, no dudo ni un segundo y se la entregó. Entonces el “Gran Oráculo de la muerte” Badooc se puso de pie, guardo la moneda debajo de la bola de cristal y dijo: esta es una moneda del destino y eso vale mucho mas que 100 dólares. De repente se apago la luz y emergió por detrás de las cortinas un humo blanco que cubrió toda la habitación, la única luz provenía de la bola de cristal, una luz blanca y brillante.
-Badooc: antes que nada te advierto que solo puedo decirte el día y el mes en que morirás y no así el año. Es interesante veo dos vidas muy diferentes, que en algún momento se van a volver a juntar. Una gran diferencia los distanciara pero algo en común los volverá a unir, algo mas grande que la vida y la muerte.
Dicho esto levanto la bola de cristal y debajo en ves de la moneda había una tarjeta, Elías tomó la tarjeta, le agarró la mano a Videl y se despidieron.
Caminaron varios metros antes de ver la tarjeta, al fin pudo mas la curiosidad y la miraron: 07/07
Solo eso estaba escrito.
-eso significa que voy a morir el siete de julio justo el día de mi cumpleaños, dijo Elías
-no creerás en esas cosas no, Eli.
-no creía hasta ahora pero acertó todo lo que dijo, como podía saber nuestros nombres o de la moneda.
-podría tener un ayudante, averiguar nuestros nombres y haber visto cuando la moneda caía.
-todo eso por una moneda, crees que se tomaría tanto trabajo para ganar tan solo 25 centavos.
-fue todo muy raro pero por favor no hablemos mas del tema, me lo prometes.
-esta bien.
Todo esto había pasado el día 07/06, justo un mes antes del cumpleaños de Elías, ese día había prometido para sus adentros que todos sus cumpleaños de ahora en mas los disfrutaría como si fueran el ultimo día de su vida, el mes pasó volando sin ninguna novedad, pero el día llegó, Elías que había planeado pasar el mejor día de su vida, no pudo gozar ni un segundo, estuvo pensando todo el tiempo que en cualquier momento podía morir, su madre había organizado una fiesta modesta pero linda, por supuesto Videl estuvo ahí y le regalo una hermosa bicicleta, pero el mejor regalo que recibió fue, la promesa de que no importaba lo que pasara de ahí en mas siempre estarían juntos para su cumpleaños (eso lo consoló bastante, saber que la persona que mas quería, estaría junto a él, el día en el que él muriera).
Los años pasaron y las diferencias sociales fueron separando cada ves mas a Elías de Videl, pero todos los 07/07 la pasaban juntos y así Elías aprendió a vivir con el miedo de saber el día de su propia muerte y empezó a disfrutarlos. Un buen día Elías ganó una beca para estudiar en una buena Universidad y así también se agrando la brecha que había con Videl, ya que lamentablemente los padres habían muerto, ella había heredado todo y se puso a cargo de la empresa familiar.
Aun así seguían juntándose para su cumpleaños o su posible ultimo día, cada año el acontecimiento era cada vez mas grande, sobre todo luego de terminar su carrera y abrir su propia empresa, empezó a realizar grandes fiestas, Eli había cambiado mucho su forma de ser después de aquel día, se volvió mas fuerte, mas seguro y mas social.
Por mas que Eli tuviese éxito extrañaba a Videl, estaba profundamente enamorado, nunca la había podido olvidar, ahora su relación era superficial, eran como dos extraños y solo se veían ese día, pero un día se encontraron en la calle y decidieron ir a tomar algo. Videl le dio la peor noticia que podrían darle, tenía una enfermedad letal y quería pasar sus últimos meses con él, confesándole su amor, Eli rompió en un llanto, que escondía algo de alegría y la beso en la boca.
Desde ese día vivieron juntos y no se separaban nunca, ese año festejaban el Quinceavo aniversario de su cumpleaños con vistas a la muerte y ese fue el mas inolvidable de todos, por que fue el ultimo.
Por lo menos tuvieron sus meses de felicidad plena, como la habían tenido cuando eran niños, por lo menos estuvieron juntos hasta el ultimo minuto, por lo menos ella murió en sus brazos.
Elías no entendía nada, no podía ser casualidad que Videl muriera el mismo día que el Oráculo le había predicho su propia muerte. Volvió a su pueblo natal en busca de LA FERIA y del Oráculo, resultó que la feria todavía seguía ahí y también su Oráculo. Entro en la tienda e increpó al Gurú:
-necesito una explicación (dijo casi llorando), como es posible que Videl halla muerto el mismo día que…
-murió exactamente el día que yo había vaticinado.
-como puede ser si yo…
-cuando yo pregunte si querían saber el día de su muerte dijiste que no y Videl dijo que si, además la moneda era de ella, así que en la tarjeta estaba escrito el día de su muerte.
viernes 1 de mayo de 2009
La feria
Publicado por
Pablo Correa Urquiza
en
22:33
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2 comentarios:
Muy bueno Pablito, te felicito. Lo más increíble es que tenga monedas el del puesto de manzanas acarameladas jajaja. Espero tu próxima escritura. Abrazo, suerte y éxitos.
P.D: Crítica constructiva: los "el" que usas para hablar de Elías van con tílde en la "e" (él)
Me gustó mucho Pablo, denota mucha imaginación y una sensibilidad poco común. Hernán (p)
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